5. Sin hielo y puro
- ¿Me vas a contar? – preguntó Mayra.
Horas atrás habían ido a bailar a una discoteca conocida de la Calle de las Pizzas. Era el lugar favorito de Jonathan. No fueron solos por supuesto. Nunca lo hacían. Era algo aburrido ir solamente los dos. Ya lo habían intentado pero luego de un rato siempre volvían cada uno a su casa. Esta vez los acompañó Angie, Sebastían y una muchacha pequeña y menuda. Su nombre era Carol. Había sido enamorada de Jonathan cuando estuvieron en el colegio. Un amor de esos que sabes que van a acabar, como todas las cosas en este mundo. Rompieron por alguna pelea tonta que ninguno de los dos lograba recordar ahora luego de tantos años. Fue algo tan insignificante que cuando terminaron la secundaria volvieron a salir un par de veces como amigos. Se encontraron años luego en el mismo instituto.
En el departamento de Mayra, Jonathan bebía una cerveza con su mejor amiga. Habían dejado en la cama a Angie. Ella no podía aguantar más el sueño. Pero antes de acurrucarla, dejaron en la puerta de su departamento a Carol. Ella decidió alquilar dos cuadras más allá de donde vivía Mayra. Se hizo amiga de ella sin saber que era la misma Mayra de la cual Jonathan hablaba todo el tiempo. Luego vendrían las risas por la curiosa coincidencia. Algo muy natural.
- ¿Qué quieres que te cuente?
- Nunca me dijiste qué pasó exactamente. Tú sabes..., con la mamá de Carol.
Jonathan sacó una caja de cigarros de su bolsillo izquierdo. Encendió uno y fumó. El humo proveniente de sus labios le daba un aire de misterio a la situación. Mayra rio coqueta.
- ¿Qué quieres saber?
- Detalles. ¡Obvio!
- Eres una morbosa. Enferma.
Mayra volvió a sonreír con malicia. Se mordió el labio inferior y le levantó una ceja.
Jonathan dio un suspiro largo. Miró a la chica que le coqueteaba frente a él con descaro.
- Su papá falleció un año antes que estuviéramos - empezó a contar mientras se estiraba en el sillón - pero a causa de su fallecimiento nuestra relación como que comenzó.
Volvió a fumar y continuó.
- La cosa…, ya sabes como es…, eso de yo te cuido, yo te consuelo, necesito desahogo etc., etc.
El etcétera lo podía imaginar muy bien. Ella misma lo había vivido cuando empezaron a salir. Su depresión y deseos de morir habían pasado meses antes de que conociera al chico frente a ella.
- Al año estuvimos. La mamá ya estaba separada del papá, pero de igual forma le chocó un poco. Mi amiga se fue a vivir con su mamá.
- ¿Vivía con su papá? – lo interrumpió Mayra.
- Sí. Cuando tienes una vieja así, pues obvio eliges ir con tu viejo.
Mayra iba a decir algo, pero prefirió callar. Sabía que Jonathan no hablaba por hablar.
- Y bueno yo llegaba a la casa y normalmente me quedaba a dormir y ,bueno , era obvio que pasaban cosas a veces. Juegos. Toqueteo esas cosas, ya sabes.
Él la miró de reojo. - ¿Quieres que te cuente que hacíamos?
- Más tarde. – contestó la chica y le quitó el cigarro. Mayra no fumaba muy a menudo. Lo hacía solo cuando había bebido lo suficiente para que su conciencia no la fastidiara.
- El caso es que…, en una de esas noches me di cuenta que la tía, que muy aparte no estaba nada mal, se cuidaba… - Jonathan hizo una mueca de recordar algo delicioso - la tía nos miraba desde la cocina pero no decía nada. Mi enamorada en ese momento no se dió cuenta que su mamá estaba ahí, porque yo le estaba haciendo unas cosas con la lengua, ya sabes donde y ella trataba de no gemir muy fuerte. Pero la tía nos veía. Yo me hice el que no la vi y ya después de un rato me volví a verla y ella no estaba.Cuando ya me iba a despedir, la señora me regala un “Adams” y me dice “para el sabor” y se rió.
Mayra soltó una carcajada. Jonathan le hizo una seña de silencio mirando a la habitación donde Angie dormía.
- “Sorry”, sigue.
- Yo me arroché. Pero bueno…, las cosas siguieron normal. Hasta un día que llegue y mi enamorada había salido, pero sabía que no demoraría. Su mamá me invitó a la sala. Yo acepté normal. - El muchacho estiró los brazos y los llevó hacia detrás de su cabeza en una postura muy relajada. - Cuando se sentó yo pensé que bueno era hora de hablar y que me diría que eso estaba mal y bla, bla, bla… Ya bueno la cosa siguió de lo más normal
Ella y yo sentados y me dijo “¿Has tomado alguna ves? Era obvio que sí, pero me ofreció un whisky. Yo todo macho y haciéndome el que sabía que hacía le dije “Sin hielo y puro”
Los dos chicos se rieron. Mayra le devolvió el cigarro. Él la miraba fijamente a los ojos. La estaba seduciendo con la mirada. “Sigue, sigue”, dijo la muchacha, escapando de esos ojos de rapaz.
- Nunca había tomado eso, pero bueno, me dijo “me disculparas pero yo lo tomo así también”. Se sentó y recuerdo muy bien que llevaba una falda y una blusa negra que dejaba ver su brasier que era igual de negro. Ella estaba con el cabello mojado como si recién se hubiera bañado. Se sentó delante de mí pero con las piernas abiertas y era imposible ver que no llevaba bragas. ¿Sabes que es braga? – Mayra asintió.- No quería decir la otra palabra. Me quede tratando de no ver pero como sabes esas cosas no se pueden evitar fácilmente. Un toque – Jontahan volvió a fumar - Ya OK. Bueno el chiste es que yo no podía evitar no mirar y se me paró. Me dijo “¿tienes algún problema? y yo le dije “Sí señora, lo que pasa es que sé que vio el otro día y creo le debo una disculpa.
Me quedó mirando y dijo “bebe” yo entendí el mensaje y tome del whisky. Pero me dijo “no de ahí”. Se levantó y se subió la falda. No te imaginas como me puse – el chico dio una pausa larga y miró a su amiga sentada con un aspecto ansioso. – Sí, así como tu. – Ambos se rieron una vez más.
- Ya la cosa es que yo dije “pero señora…” y me dijo “Si me haces lo que haces con mi hija te dejare en paz. Si me haces algo más imaginitavo tendrás dos cosas que preocuparte.” yo agarre y le dije “pero estoy con su hija” – Volteó a ver a Mayra.
- ¿Qué crees que me dijo?
Mayra se quedó callada. No podía decir nada. Su mente estaba al máximo imaginando cada detalle.
- Dijo: “Nadie, ni ella tiene que saberlo”. Se arrodillo, me quitó el vaso de la mano y me hizo uno de los mejores orales que jamás he probado. Ese fue mi primer 69.
Hizo una pausa abrupta. Mayra miraba el suelo, algo decepcionada. Él sabía de qué se trataba. Durante el tiempo que ellos andaban juntos de juerga en juerga, la mente retorcida de su amiga funcionaba de tal forma que lo único que ella escuchó fue: “me hizo un oral mucho mejor que el tuyo”.
- Tú sabes que lo haces bien. Muy bien. – Habló el chico – La situación quizá lo hizo más “hot”. Pero tú sabes que me encanta lo que haces. – Mayra lo vio con ojos de deseo. – ¿Tienes ganas? , preguntó el chico. Ella se levantó del sofá y se dirigió hacia él. La historia la había excitado demasiado. Le quitó la cerveza en lata y puso su rostro tan cerca a la de él que ambos podían sentir la respiración del otro. Miró hacia el pantalón abultado de su amigo.
- ¿Y tú?, ¿quieres?, le dijo.
- Yo sí. Tú sabes que me dejo hacer lo que quieras…
La chica lo miró, cerro los ojos y le dio un beso en la frente.
- Estoy cansada. Otro día, ¿si? Voy a dormir con Angie.
- Eso me parece mucho más interesante.
- Eres un morboso. Enfermo.
Se rieron los dos y al instante se sacaron la lengua el uno al otro simultáneamente.
La puerta rugió una vez más.
- ¡Abre la maldita puerta, Mayra! , gritaba Carol desde el otro lado.
Angie fue la que obedeció. “Ya fuiste, Jonathan” se le escuchó decir. Entonces muchas cosas pasaron a la vez. Jonathan saltó despavorido por sobre el sillón de la sala en dirección al balcón mientras la puerta se iba abriendo. Mayra soltó un grito “¡Es un cuarto piso, Jonathan!” y se dirigió rápidamente detrás del chico aterrado. Carol ya estaba dentro.
El muchacho pareció no oír la advertencia. Su cuerpo andaba delante de lo que su mente podía reaccionar. Quería huir, quería escapar como sea. Nada podía impedírselo. Nada. O bueno, casi nada. Un fuerte golpe se oyó, como si algo se hubiese roto y Jonathan sintió un tremendo dolor en su nariz una vez más. Había olvidado el ventanal que separa el balcón de la sala y se había golpeado contra el. Atontado, cayó al suelo.
Las tres chicas se quedaron inmóviles por un momento. Luego Angie empezó a matarse de la risa.
- ¡Qué huevón que eres!- grito entre risa y risa.
Mayra y Carol voltearon a verla y luego se miraron la una a la otra. Una aterrada, la otra furiosa. Dos segundos pasaron y ambas fueron hacia el joven tumbado en el piso, retorciéndose de dolor. Mayra lo ayudó a sentarse mientras él se sobaba la cabeza y la nariz. Le costaba respirar, ninguno sabía si era por el golpe o por el hecho de que sabía lo que iba a pasar en los siguientes minutos.
La muchacha menuda y pequeña lo miró por un momento. Él le devolvió la mirada y se levantó obviando la ayuda de Mayra. Hubo otro silencio.
- Sólo tengo una pregunta, dijo Carol al fin.
Jonathan suspiró
- ¿Te cogiste o no a mi mamá? – La voz de la chica sonaba ahora cortada. Se notaba que le costaba hacer tamaña pregunta. Tragó saliva.
El chico la miró una vez más. Tomo aire y contestó sin poder evitarlo.
- Sí.
Muchas sensaciones llenaron el rsotro de Carol. Había dolor, tristeza, decepción y rabia. Mucha rabia. De pronto una desolación la invadió y por un instante todos pensaron que lloraría. Al final, fue la rabia quien ganó. Su diminuto cuerpo pareció de otro planeta. Respiró hondo. Decidida, empezó el ataque de furia. Sus dedos se tensionaron y se abalanzó sobre el muchacho clavandole las uñas en cada espacio de su rostro. El chico se tambaleo y cayó al suelo una vez. La bestía estaba desatada. ¡Cómo… pudiste… hacer…eso! Gritaba el demonio disfrazado de mujer y con cada arañazo una palabra salía de sus labios. ¡Eres… un… hijo… de… perra! Jonathan no reaccionaba. Trataba inútilmente de detenerla. Pero por algún motivo el cuerpo de la pequeña mujer parecía pesar igual que un obrero de construcción.
- ¡Carajo! ¡Cálmate! - Se le oyó decir al chico, quien ya no sentía el rostro.
Mayra estaba muy quieta. No tenía idea de que hacer. No sabía si debía intervenir. “me puede sacar un ojo”, pensó.
- ¡Eres… una… mierda! – Continuó Carol - ¡Estabas… conmigo! ¡Te odio!
Entonces Mayra reaccionó. Agarró de un brazo a la mujer descontrolada y trató de empujarla hacia atrás. Fue imposible. La fuerza descomunal que salía de la muchacha era para no creerlo.
- ¡Ayúdame! Le gritó a Angie.
Ella volteó los ojos y se acercó al lugar de la pelea lentamente. Ambas mujeres cogieron con todas sus fuerzas a Carol.
- ¡Suéltenme! ¡Suéltenme! ¡Lo voy a matar! , gritaba la chica.
Cuando lograron separarla del cuerpo de Jonathan ella estaba totalmente roja. Su rostro color tomate daba la impresión de estar poseído. Mayra la tomó por los hombros.
- ¡Cálmate!, le gritó.
- ¡¿Cómo quieres que me calme?!
- ¡No lo sé!
Jonathan se levantó del piso. La cara llena de arañazos y ensangrentada. Las uñas de Carol habían calado profundo. Se derrumbó de dolor en el sofá. Mayra miró a Angie pidiendo ayuda una vez más. La chica tomó el lugar de Mayra quien se acerco a lo que quedaba de su amigo. Carol estaba tan agitada que su respiración podía escucharse por toda la sala.
- Vamos al baño a que te laves la cara - le dijo Mayra al chico casi moribundo - Hay que limpiarte a ver que tan grave es.
El muchacho se levantó apoyándose en el hombro derecho de ella. Caminaron lentamente mientras las dos mujeres los miraban. Cuando estaban cerca de la puerta del baño, Carol habló una vez más, rompiendo su palabra.
- ¿Sólo fue una vez?, dijo en voz alta.
Jonathan paró en seco. Vio a su mejor amiga directamente a los ojos con una mirada de súplica y ella entendió todo. Esta vez Carol lo iba a matar.
- Muchas veces, empezó el muchacho. Se quedó callado y luego respiró para volver a hablar. - Lo hicimos casi unas diez veces.
Silencio sepulcral. Angie soltó a la fiera con una sonrisa diabólica. La diminuta chiquilla voló por la sala en busca de su nuevo objetivo. Mucho más por debajo del rostro y a un alcance lo suficiente accesible para ella. Clavó las garras en la entrepierna de Jonathan. Un aullido como de un animal herido se escuchó y otra vez el joven cayó al suelo arrodillado del dolor.
21:07
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5 comentarios:
Como siempre muy bacan. T felicito... q sadica Carol para dejarlo ensangrentado a Jonathan jiji.
Muy buena esta parte en serio... q venga la siguiente
Supongo que el siguiente capítulo será Johnatan en el quirófano jejeje. Que bueno que te hayas animado a calentarnos los días con tu blog...
esta bravazooo y en difinitiva necesitooo una carolllllll!!!!!
esas chatas son bravas!!!!
diganme donde puedo conseguir una asi... porfa si alguien conoce una carol pasenme la vozzzzz!!! XD
wooo....super cool!
yaa quieroo saber
qe passaa en el siguientee :3
me encataaa
Atte:Camii♥
Ha sido uno de los mejores, este mucho más. porque lo dejó ensangrentado y por las cositas hot!!!
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